Noticias

Una etiqueta capaz de alertar de la descomposición de los alimentos, innovador desarrollo de Oscillum

Con esta etiqueta, el consumidor está informado sobre el estado del producto, evitando malgastar comida y dinero, y contraer posibles intoxicaciones.
Oscillum ha desarrollado SmartLabel, una etiqueta capaz de detectar el estado de descomposición de un alimento

¿En cuántas ocasiones has tirado comida porque no sabías si estaba en buen estado? Muchas personas responderían a esta pregunta que “demasiadas” ya que la salud de cada uno prima sobre todo lo demás y pocas personas se arriesgan a enfermar por comer algo de dudoso color u olor. Para evitar este ingente desperdicio de alimentos y facilitar así la detección de comida en mal estado, la empresa Oscillum Biotechnology del Parque Científico de la UMH ha desarrollado SmartLabel, una etiqueta capaz de detectar el estado de descomposición de un alimento y alertar de cuándo este ya no se puede consumir. De este modo, busca reducir el malgasto de productos debido al desconocimiento de su estado.

Para saber más sobre esta innovadora iniciativa, los promotores de Oscillum, Luis Chimeno, Pilar Granado y Pablo Sosa cuentan cómo surge su desarrollo SmartLabel y los beneficios que puede aportar tanto a los consumidores como al medio ambiente.

Pregunta: ¿Cómo surgió la idea de crear esta etiqueta?
Respuesta: La idea surgió a raíz de una conversación: un día uno de nosotros fue a comerse un filete de ternera abierto de varios días y que tenía un aspecto poco apetecible. Cuando el otro vio, le sugirió que no lo hiciera y que lo tirara ya que el color y el olor del filete sugerían que estaba en mal estado. Ahí empezó el debate, ¿cómo saber si un producto está en malas condiciones o no? El color y el olor son parámetros de calidad de un producto, no de seguridad así que no podían ser fundamentales para tomar la decisión. Fue a partir de ese momento cuando empezamos a investigar y descubrimos que el no tener un parámetro que determinara cuándo algo ya no debía ser consumido estaba produciendo un enorme malgasto de comida.

P: ¿Cómo funciona?
R: Los alimentos frescos comienzan a pudrirse desde el momento en el que se producen. En la descomposición de la comida se generan unas moléculas que varían en función del tipo de producto. SmartLabel es una etiqueta que, en contacto con la materia prima, es capaz de detectar estas partículas: en función del número que detecta, cambia de color, sin importar que el producto se encuentre en su envase original o ya se haya abierto, con nuestras etiquetas el consumidor está siempre informado del estado de su producto, evitando malgastar comida y dinero a la vez que previene contraer posibles intoxicaciones.

P: ¿De qué está compuesta?
R: SmartLabel está hecha por una mezcla de polímeros y sensores químicos. Los polímeros son la matriz de la etiqueta ya que le confieren las propiedades mecánicas. Por su parte, los sensores químicos analizan el alimento y son capaces de detectar las moléculas producidas por la descomposición de los alimentos.

P: ¿Es fácil de usar?
R: El mecanismo de SmartLabel es muy sencillo e intuitivo ya que indica el grado de descomposición de un alimento utilizando una escala de colores, que varía en función del alimento.

P: ¿Para qué productos estáis desarrollándola?
R: Actualmente nuestra SmartLabel es completamente funcional para carnes y pescados frescos aunque estamos trabajando en desarrollar etiquetas para otros productos, como frutas, verduras, productos lácteos, etc. También estamos trabajando en formulaciones para alimentos procesados como embutidos, hamburguesas, salchichas, palitos de merluza, etc. En el futuro queremos intentar desarrollar etiquetas para comidas precocinadas ya que es un sector que ahora está aumentando el número de consumidores.

P: ¿Es respetuosa con el medio ambiente?
R: Nuestras etiquetas son 100% biodegradables e inocuas para el medioambiente. SmartLabel está diseñada con compuestos avalados por organismos reguladores como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que aseguran su seguridad medioambiental.

P: ¿Cuándo tenéis pensado sacarla al mercado?
R: Esperamos tener un primer prototipo comercial completamente optimizado en unos 9 o 12 meses. Además, en ese tiempo esperamos contar ya con todos los permisos regulatorios necesarios. Durante todo este proceso esperamos encontrar un socio industrial que nos ayude a producirlo a gran escala.