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Xavier Marcet: “Innovar es la capacidad de entender a los demás e identificar qué problemas podemos ayudarles a resolver”

El gurú en innovación empresarial aborda seis aspectos clave que determinan el crecimiento del tejido industrial y que condician las oportunidades basadas en el conocimiento que surgen en la relación entre la Universidad y la Empresa

Innovar es la única opción. Esta es, quizás, la máxima que permanece con más insistencia en la memoria de quienes han tenido la oportunidad de escuchar hace unos días a Xavier Marcet. Este consultor estratégico en innovación ofreció una ponencia el pasado miércoles 1 de diciembre, en el marco de la entrega de galardones de la III edición de los Premios de la Red de Parques Científicos Valencianos (rePCV). El acto, celebrado en el Parque Científico de la UMH de Elche, ha contado con la participación de representantes universitarios, institucionales y empresariales, entre otros.

En su intervención, el gurú en innovación empresarial ha abordado un ámbito cada vez más importante para el tejido empresarial como son las oportunidades basadas en el conocimiento que surgen en la relación entre la Universidad y la Empresa. El discurso de Marcet se ha fundamentado en seis aspectos principales:

Por qué se necesita consistencia

“La consistencia es la capacidad que tenemos de evolucionar con nuestros clientes, con aquellos a los que queremos servir: en la lógica de nuestra empresa es medio paso por delante y en el caso de la universidad son 20”.  Así de asertivo se ha mostrado el experto, quien considera fundamental prever todo aquello que pueda pasar. Aunque, remarca que uno de los aspectos más difíciles a la hora de innovar es “saber cuándo pasan las cosas”.

Además, Marcet se ha dirigido directamente a los emprendedores para recordarles cuál debe ser el fin último de sus negocios: “El proceso de valorización no es que una empresa compre tu proyecto, es que lo utilice para tener impacto”.

Innovación no es necesariamente tecnología

Este gurú en innovación considera que en estos últimos años se ha confiado demasiado en la tecnología, cuando esta debería de ser una ayuda o un complemento.

La innovación está en tu capacidad de entender a los demás, ponerte en los pies de tus clientes, su mundo, y en identificar qué problemas, necesidades y aspiraciones podemos ayudarles a resolver

La innovación es difícil pero no queda alternativa.

El consultor ha contado cómo sus proyectos personales le han otorgado esta filosofía de vida: en estos años ha aprendido que la innovación es muy difícil, pero si no fuera así no sería una ventaja competitiva. Pero, también ha aprendido que no hay otra opción: “no es posible conducir una empresa mirando por el retrovisor, porque el futuro no es una prórroga del presente y ni del pasado”.

Además, según Marcet la innovación encuentra una gran dificultad en las empresas de hoy y es que resulta muy difícil poner la innovación en las agendas del presente porque ya están llenas con problemas actuales: cuando una empresa va bien se centra en vender más porque lo necesita, y cuando va mal no se ve capaz de innovar porque se focaliza en salir de ese problema.

Nunca es buen momento para innovar, pero no tenemos alternativa

Cómo ser más emprendedores y escapar de la burocracia

“La burocracia nos mata”. Así de tajante se mostraba Marcet cuando contaba que, por ejemplo, este es uno de los principales problemas que afrontan los fondos Next Generation: “Estamos enfermos de indicadores”.

Su receta para combatir esta lacra es clara: más espíritu emprendedor y menos espíritu burocrático.

En este sentido, y poniendo el foco sobre el ámbito universitario, el consultor afirma que uno de los principales problemas entre la empresa y la universidad es que basan la transferencia en conocimiento cuando la transferencia debería basarse en oportunidades basadas en conocimiento: “No necesitamos gente que intente hacer algo de forma colaborativa, sino alguien que sea capaz de gestionar proyectos grandes, que entienda la lógica del conocimiento en la universidad y la lógica de oportunidades en la empresa, para así hacer propuestas con dimensión e impacto”.

De acuerdo con el consultor, solo de este modo conseguiremos que Europa ofrezca un valor diferencial: “Necesitamos generar cerca de nosotros proyectos con potencial para que crezcan, que nuestras start-ups tengan impacto en el PIB y que la innovación sirva de palanca para el crecimiento de la economía europea”.

Se necesitan modelos más singulares

El experto considera que se han importado modelos acríticamente de mercados como el estadounidense, en lugar de adaptarlos a nuestras características y a las necesidades de nuestro entorno: “Para crear negocios puedes inspirarte en otros modelos, pero no copiarlos porque la situación nunca es la misma”. Por ello, cree que se han de crear modelos propios, repensar cómo volver a tener proyectos de dimensión y con impacto, fomentar una colaboración de confianza entre lo público y lo privado, pero sin olvidar la importancia que en esta relación debe tener el agente social.

La innovación solo tiene sentido cuando promueve el equilibrio social

No es lo mismo ambición y humildad, ni empresas y negocios

“En el mundo de la empresa necesitamos mucha ambición y mucha humildad”. Así de tajante concluía su intervención Marcet. Con ambición, que no codicia, el consultor destaca que hacen falta más proyectos grandes y evaluarlos teniendo en cuenta el impacto real que tienen, start-ups que proliferen en número pero también muchas que despeguen y crezcan, y empresas innovadoras que aumenten su comunidad como generadoras de valor. Sin embargo, afirma, también necesitamos emprendedores que quieran dejarse ayudar y seguir aprendiendo para continuar mejorando: “No es una gran idea para aquellos que quieren innovar pensar que los demás ya no te pueden inspirar”.

En este sentido hacia una innovación humilde también añade Marcet que hace falta fomentar más una universidad de la sabiduría y no tanto una universidad de expertos: “Cuando sumamos conocimiento y humildad estamos más cerca de la sabiduría, pero si lo decantamos todo al conocimiento solo llegaremos a ser expertos”. Según el consultor, necesitamos gente que tenga esta doble capacidad, de ser experto y ser humilde.

La innovación solo funciona cuando se encuentran personas que son capaces de crear proyectos que tienen impacto sobre otras personas

Marcet también ha destacado que existe una confusión generalizada entre negocios y empresas. Los primeros son aquellos capaces de multiplicar operaciones pero que solo pueden aspirar a generar dinero, mientras que las segundas son comunidades de personas alrededor de un propósito que son capaces de crear al mismo tiempo valor corporativo y valor social. El consultor anima a universidades y corporaciones a apoyar a este tipo de empresas y deslizar una lógica de crecer haciendo crecer a los demás, siendo capaces de aportar valor para su gente, para sus clientes o alumnos, para sus stakeholders o investigadores, y, en definitiva, para la sociedad en general. Y concluye: “Los negocios están para crear dinero, pero las empresas, como las que se reconocen hoy en esta III edición de los Premios de la rePCV, existen para crear valor y para dejar legado, una impronta que sea esa forma de hacer que como sociedad nos haga creer más en nuestro propio futuro”.

 

¿Te has quedado con ganas de más? No te pierdas este vídeo en el que Xavier Marcet explica cómo pueden las empresas innovar y crecer con impacto social y empleados empoderados.